Sueños lúcidos, toma el control de tus sueños
El fenómeno de los sueños lúcidos es uno de los más fascinantes que jamás he tenido el placer de experimentar. Básicamente, se trata de tomar consciencia de que estamos en un sueño mientras dormimos. Algo aparentemente sencillo que realmente cuesta más de lo que parece. Sin embargo, la recompensa vale la pena. Imagina las posibilidades. Además de ser una experiencia realmente curiosa y que todo el mundo debería experimentar al menos una vez en la vida, los sueños lúcidos nos permiten hacer realidad todas nuestras fantasías sin tener que esperar a que, por casualidad, un día soñemos con ellas. En esta entrada aprenderás los pasos a seguir para tomar el control de tus sueños.
Mantén un diario de sueños
Hay mucha gente que cree que no sueña. O que apenas lo hace. Quizá tú seas uno de ellos. Lejos de ser verdad, lo que pasa realmente es que los olvidamos poco después de despertar -exceptos algunos que, por alguna razón, se quedan grabados en nuestra memoria. De media, solemos soñar entre cuatro y seis veces cada noche. Así pues, lo primero que tienes que hacer es empezar a recordar tus sueños. Y la manera de hacerlo es apuntar lo que sueñas en un diario o libreta nada más levantarte.
Por raro que parezca, si cada mañana lo primero que haces al despertarte, immediatamente después de abrir los ojos, es arrastrarte a coger un bolígrafo y apuntar como buenamente puedas todo lo que recuerdes haber soñado aquella noche, poco a poco irás recordando más y más sueños, y más detalles de cada uno de ellos. Apúntalo todo. Esto te servirá para dos cosas. Primero, sabrás cómo son tus sueños, y por tanto tu mente estará mejor entrenada a identificar una situación como "de sueño" cuando vuelva a estar en una. Además, te servirá para echarte unas buenas risas, porque te aseguro que la cantidad de tonterías que uno llega a soñar es increíble. Por otro lado, al apuntarlos, te acordarás de ellos más allá de los primeros minutos del día, y tendrás la impresión de soñar rmucho más y de una forma mucho más rica que antes.
Cuestiónate la realidad periódicamente
El siguiente paso, aunque puedes hacerlo a la vez que empiezas con tu diario de sueños, es empezar a cuestionarte la realidad cada rato. La idea es hacer pequeñas comprobaciones para saber que estás despierto. Cosas que en la realidad se hacen en un momento y no te hacen parecer un loco, y da la casualidad que en los sueños es donde suele destaparse el pastel. Por ejemplo:
- Contarte los dedos de cada mano mentalmente con el dedo pulgar. Si cuentas cuatro no pasa nada, si te pasas, es que estás soñando. En los sueños es habitual tener más de cinco dedos por mano.
- Leer algún letrero, o la hora en tu reloj. Apartar la vista y volver a leerlo. Si dice algo distinto, estamos soñando. Obviamente, si se trata de un monitor que va cambiando, no vale.
- Taparte la nariz y comprobar si puedes seguir respirando. En los sueños no suele suponer ningún problema.
- Mirarte en un espejo. En los sueños los reflejos suelen estar muy distorsionados o distar mucho de la realidad.
Yo personalmente, siempre he usado la primera técnica y me ha funcionado bien. Además es la más sutil y menos propensa a fallar de todas. Lo ideal es hacerlo cada media hora más o menos. Como poco, cada hora. El objetivo es que tu mente se acostumbre a hacerlas automáticamente y acabes haciéndolas también en sueños. Y ya sabes, ya puedes estar manteniendo una conversación con Freddy Mercury con total normalidad, que si cuentas séis dedos en tu mano, es que estás en un sueño. Y lo que pasa cuando te das cuenta de que estás soñando, es difícil de describir.
Toma el control de tus sueños
Si sigues rigurosamente los dos pasos que he comentado, es cuestión de tiempo que tomes consciencia en uno de tus sueños. Y cuando eso pase, si sigues con tu diario y cuestionándote la realidad, cada vez tendrás más y más sueños lúcidos, hasta que se convierta en algo de lo más normal para ti. Debo advertiros, no obstante, de que al principio os costará permanecer en el sueño una vez seáis conscientes de que estáis en uno. Al principio lo normal es despertarse cuando eso ocurre, al menos a mí y a otra gente que conozco es lo que nos pasó. Puede que aún te estés preguntando: ¿de qué me sirve tomar el control de mis sueños? Por un lado, como decía antes, para poder hacer realidad todas tus fantasías sin involucrar a nadie más (en la vida real). Tanto si quieres cantarle las cuarenta al jefe como si prefieres pasar una velada perfecta con la chica que te gusta, los sueños lúcidos son para ti.
Pero aparte de eso, los sueños lúcidos nos ofrecen un tiempo extra al día para crecer, una caja de arena (o sandbox) donde practicar todo tipo de cosas, o incluso adelantar trabajo, en un entorno seguro y sin reglas. Por ejemplo, puedes ensayar una presentación delante de una audiencia ficticia pero de apariencia muy real, lo que te ayudará a superar tu miedo a hablar en público. También podemos adelantar trabajo, estudiar o hacer cualquier otra cosa, teniendo en cuenta que sólo contamos con nuestra memoria como mecanismo de entrada y salida de información del mundo real a nuestros sueños. Es decir, que no nos serviría de nada hacer un equema en una hoja de papel en un sueño porque se evaporaría al despertar de él.
Con todo lo que te he contado sobre los sueños lúcidos ya estás listo para probarlo por ti mismo. Pon papel y lápiz en tu mesita de noche, y espero oír tus experiencias pronto. ¡Buena suerte!
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